Dar la vuelta, tomar las riendas,
ver dónde todo desemboca.
Cambiar el rumbo en la marea
no es señal de deshonra;
surcar las olas
aún con las tablas flojas.
Que entre una gota
no significa que todo desborda.
Reescribir el mapa sobre la marcha
y el propio norte si provoca;
no dejemos que se fije la aguja...
¿Y si la brújula se equivoca?