Sin afilar los cuchillos
prende rápido el fuego
sobre los olmos negros,
y un descuido es una algarada,
un ave rapaz que nunca se doblega,
pero el viento cambia su rumbo
y atraviesa caminos y rastrojos,
el conocimiento del fuego
no quema la historia.
Es tortuosa la esperanza,
roe el polvo de las intrigas
si llevan una bala terca
que airea los cortafuegos.