Bolines

Cuentan las lenguas antiguas

Tú, que andabas orgullosa
y altiva entre las sierras,
emblema de la comarca,
viste nuestras primeras lunas.

Nos diste riquezas
y de tus ricas laderas
nacieron suculentos alimentos.
De tus llamativos suelos negros
nos hicimos únicos y fuertes,
forjando nuestras identidades.

Pero un día todo cambió
con la llegada de ese ayuntamiento
despótico, podrido y corrupto,
que te clavó una puñalada
infame, vil y rastrera.

Amor mío, cada día lloras
mientras agonizas
por culpa de esas pérfidas minas,
bajo las indiferentes miradas
de tus biznietos, nietos e hijos,
que comieron gracias a tus suelos.

En vez de ensalzarte y defenderte,
te matan lentamente,
llenándote de basura y porquería,
mientras te mueres de pena,
te mueres de pena…

Yezosa mía.