© 2026 uriaheep83 | xabier rivas martínez
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En efecto la recuerdo, con tu voz tartamudeante y temblorosa .
Y todas las otras que nos hicimos sin mirarnos, en silencio.
Pero la que más resuena en mi cabeza, es la que te hice yo mintiendo.
Te dije que junto a ti estaría, contra viento y marea, noche y día, en silencio y algarabía.
Te dije que asiría una vela que nos diera avance en los vientos de la prosperidad.
Te dije que sostendría un paraguas hasta que el diluvio del que dirán arreciase.
Te dije que enfocaría nuestro sendero con un haz de luz para que nos guiase en la oscuridad sempiterna.
Te dije que éramos dualidad en este universo individual.
Pero me torné en conejo huidizo en la noche.
Pero desarmé el puzzle de nuestro rompecabezas.
Pero estrellé la botella de whisky de mi ira contra tu cristalino corazón.
Oyendo tu voz cada vez más distante en la lejanía.
Tras mis pasos no hubo remordimiento.
Te vi entre brumas arrodillada, callada.
Me lo llevé todo, incluyendo mi honestidad y tu felicidad.
Te dejé sola, llorando en la oscuridad.
Discúlpame pequeña mía, amor mío, por plegar la vela que asía.
Discúlpame pequeña mía por soltar el paraguas que nos guarecía.
Discúlpame pequeña por apagar la luz que era nuestra vigía.
Te pido perdón por sembrar el desconsuelo que te desvivía.
Desde entonces clamo por clemencia .
No hay forma alguna de volver en mi atrevimiento, ni de restituir tu sufrimiento.
Solo espero a que al juez supremo de tu olvido dicte sentencia.
Y aceptes como parte de pago esta sincera letanía.