Juan Roldan

Tertuliano

De la política al grano
opina con gran soltura
dictando la partitura
del saber del ser humano.
Hoy te analiza el pantano
con absoluta miopía
y con igual osadía
te inventa una vieja historia
para alcanzar la gran gloria
de hueca cacofonía.

Sienta cátedra al momento
con gesto firme y ceñudo
aunque el cerebro esté mudo
le sobra temperamento.
No le frena el argumento
ni la falta de lectura
pues le basta la postura
y un tono de voz urgente
para engañar a la gente
desde su gran impostura.

Si el debate es sobre el clima
él ya predice el invierno
si es del fuego del infierno
va y te mete un dogma encima.
La verdad no le lastima
ni le importa la decencia
él vende su suficiencia
por un rato de pantalla
mientras la razón se calla
ante tanta incompetencia.

Presume de tener fuentes
en el mismísimo espacio,
y en pasillos de palacio
codearse con ponentes
y burlar a los oyentes.
Con gesto de profesor
suelta datos sin rigor
que pontificando asombra
mientras su propia gran sombra
lo dibuja como actor.

Cuando se apaga el directo
y se marcha del plató
nada de lo que inventó
lo tiene por imperfecto.
Él se siente el más selecto
pensador de la nueva era
aunque afuera todo muera
por la culpa de su trampa
él ya prepara su estampa
para la noche que espera.