Confieso que todavía te quiero, aunque el destino nos separó; que guardo palabras en el pecho y sentimientos que nadie escuchó.
Confieso que extraño tu presencia, que tu recuerdo me visita todavía, y aunque disimule mi tristeza, hay noches que me duele tu lejanía.
No te culpo por no quererme, ni te reclamo lo que nunca me diste; el corazón no puede obligar a nadie a sentir el amor que un día le ofreciste.
Por eso te quiero en silencio, sin presiones, sin odio ni rencor; porque, aunque no compartas mis sentimientos, no voy a negar lo que siente mi corazón.
Esta es mi humilde confesión: todavía habitas en mis pensamientos. No sé qué traerá mañana, ni cuánto durará este sentimiento.
Solo sé que fui sincero, que no fingí lo que sentía, y que, aunque no seas parte de mi historia, fuiste inspiración de mi poesía.
- El bohemio puro.