Siempre estuviste para salvarme.
El suelo es inamovible para los tristes,
hasta que llegaste tú de nuevo mi bella,
poniendo una sonrisa en mi melancolía.
Hace días me hicieron sentir menos,
no te lo quiero ocultar, mereces la verdad.
Era una bolsa de plástico inservible
rodando por las calles ásperas, indiferentes,
pero me notaste, me observabas de siempre,
viste que no era solo algo desechable,
hasta yo dudé de la fe que pusiste en mí.
Ahora estoy entre tus brazos, mi vida,
tu calor me ha devuelto el poder de querer,
y te quiero
de nuevo…
No necesitamos practicar más:
eso es para los que creen
que el amor es un deporte,
es aprender de nosotros,
simplemente reconocernos entre la multitud,
para exaltarte con devoción,
mientras todo está oscuro,
es lo vital para que esto funcione.
Tú eres luz, mi sueño hecho realidad, una mujer,
vestida de celeste atmosférico;
tu piel es la respiración de mis deseos,
el chocolate que un primer beso degustó,
pero el último nos lo quedamos tu y yo.
Bajo la lluvia se refugió el beso.
(Princesa)
Mi corazón aún está caliente,
lo han puesto en tizones dolientes,
pero te lo digo hoy, aquí,
aún ese dolor no es suficiente,
para doblegarme a no ser la realidad
de ese refugio que buscas anhelante.
Siempre quise bajo la lluvia besarte,
que limpia las lágrimas y las tristezas.