El Ancla
El silencio me ladra, el retrato me grita que la comida está hecha,
el reloj me empuja a lavar el plato que no querías ver en la mesa.
Tu cuello en la cornisa, tu vestido como ancla.
Y tú, mujer halcón, con tus giros repentinos, cazando con garra para que la casa no se hunda.
Ahora dejo el plato en la mesa.
- Raymundo Avendaño
Santa Clara California. 8:28 pm