Poetadsym

Balada sin sentido

Usted me ha desnudado, señorita;

ha puesto en tela de juicio mi alma

bajo la justicia que impartía su sonrisa;

y fui condenado;

fui apresado en la cárcel de sus recuerdos;

y mi sentencia es morir por usted. 

Usted me ha desnudado. 

¿No le da pudor contemplar mis vergüenzas?

¿Usted se cree con ese derecho legal de poner a prueba mi voluntad en cada sonrisa suya?

¿No le da pavor mi reacción al ver mi verdadera desnudez, esa vulnerabilidad que he estado escondiendo de la vista de los chismosos?

Espero que se haga cargo, señorita. 

No sé qué ha de ser de mi futuro después de que usted me haya desvestido tal cual como ahora.

No creo tener la voluntad suficiente para hacerme cargo de mis actos, pues su sola presencia me la arrebató;

me ha dejado insípido,

abandonado en la locura en la que su ausencia me dejó.

Usted ha desnudado mis miserias,

y confieso de que no sé qué hacer;

mis días en su ausencia se han perdido en esa noche que hay detrás de su mirada;

mis latidos ya no tienen razón de ser;

ea como si se hubiera apagado mi alma y me ha dejado muerto aún sin querer.

Usted me ha desnudado.

Es como si hiciera burlas de mí, de mis inseguridades, de mi podrida vida en la soledad de su cuerpo.

Y no sé qué será de mí de hoy en adelante;

no sé qué será de mi futuro si no tengo por lo menos algún atisbo de su presencia.

Es como si mi poesía hubiera perdido su alma;

como si mis versos terminaran sin rima ahogados en la nada;

es como si esta balada ya no tuviera sentido para existir,

porque usted me ha desnudado, señorita, usted me ha encarcelado en la cárcel de sus ojos, y no creo tener fianza suficiente como para querer salir de aquí.

En realidad no quiero hacerlo.

Ni siquiera para eso alcanza mi voluntad.

Porque usted me ha desnudado el alma, y ya no tendría sentido mi libertad en su ausencia, porque al denudarme con su sonrisa y su posterior partida me ha dado una razón más para que ya le pierda sentido a mi vida.

Porque no quiero vivir sin usted, que tiene mi alma en sus manos;

no quiero morirme de sed sabiendo que en sus labios me podría saciar.

No tengo la voluntad ni siquiera para reemplazar mi corazón,

porque usted me ha desnudado el alma, y sin mi alma y sin sus ojos,

mi vida ya no tendría razón.