Henrique

Pesos Y Centavos

El cielo me ha olvidado 

cual ser cuya estancia es absurda;

sin sentido es el sentido,

la razón es muda y hueca.

Por eso no pregunto al cielo

por qué mis rayos no son de oro,

pues ya sé que se agotaron

los fotones de sus estrellas.

De oro, solo los pesos y centavos

que se intercambian como esclavos

de unas manos que se mimetizan con ellos 

y se vuelven efímeras como las monedas que sostienen.

Por eso, quizá, yo no tengo ni una de esas.