En lo mejor de mi siesta
se descargó la tormenta,
borrascosa, virulenta,
solo un trueno y a la fiesta.
Pensaba yo, cuánto de agua
puede sostener el cielo
porque para mi desvelo
también llovía en Managua.
Un rayo partió la tierra,
ya no habrá gente ni plaza,
debo refundar la raza
con la del quinto habrá guerra.
Desperté como a las nueve
y poco había cambiado,
la calle de lado a lado
aunque muy poquito llueve.
Sonó un tic tac de repente
ahora un tac tic tac suena
y un tac tic tic tic resuena,
dispar pero persistente.
Daban contra los cristales
saltarinas y blanquitas
cantidades de piedritas
todas parecen iguales.
Por el baile del granizo
me apoltroné en la ventana,
más tarde o quizá mañana
le hago un verso pegadizo.
Derechos reservados por Ruben Maldonado.