Verás caer la última hoja del árbol otoñal
O verás deshojarse la última rosa del rosal;
Más lo que jamás verás es a mis ojos lágrimas derramar.
Oiras a la última alondra de otoño trinar
O a ese triste violín que pareciera desconsolado sollozar;
Más lo que jamás oiras es a mis labios tu nombre murmurar.
Porque en el cielo gris del olvido serás esa estrella que lentamente se apagara,
Que lentamente se apagará.