He aquí
una lluvia de palabras
que se escapan
como el otoño
en una tarde tranquila
bajo la banca de siempre.
Con la mirada atenta
y el corazón en las manos,
las palabras se pierden
entre tonos dorados,
en fragmentos de segundos
donde la nada lo abarca todo
y la tierra se prepara para el silencio
como quien recibe una carta
escrita con luz de luna.
Quizás aquí
comienza la despedida
o se abraza lo que llega.
Solo quien ha visto caer las hojas
sabe cuánta ternura
habita en esos instantes.
LMML