Vjekoslav Darlić Mardešić

Verdecillo

Miraba y reía el verdecillo en su rama,

esponjando el alba entre las brisas,

mientras el canto se anudaba en su garganta.

 

Volaba temprano por los pastizales,

bebiendo el murmullo de una tierra

que latía en venas de savia.

 

La ausencia le bordó el llanto en silencio,

hizo arrullo de su sonrisa

y le enseñó que todo vuelo pesa.

 

Sus ojos, cuencas de tarde,

rehuían la claridad del mundo,

mientras una oruga anidaba en su aliento;

conmovido, la dejaba ser sueño.

 

Hasta que el aire le faltó:

su vuelo se quebró como trigo seco,

su voz se apagó bajo la rama herida

al desplegar las alas y fundirse en el sol.

 

Luego, las hormigas dolientes

trepaban sus alas de vidrio.

En sus cuellos, crespones negros;

en sus bocas, los versos

que el verdecillo sembró en primavera.