Ahora que ando un poco roto,
camino sin sentido por las calles,
conversando conmigo mismo,
escuchando las mil voces
que me recuerdan mis errores.
Ahora que ando un poco roto,
no me hallo.
Ni en mi casa,
ni en mi trabajo,
ni en las cosas que antes
me gustaba hacer.
Ahora que ando un poco roto,
sigo caminando,
como si pudiera dejar atrás
todo aquello que me reprocho,
como si bastara con alejarme
para dejar de escucharme.
Ahora que ando un poco roto,
solo sé que siento,
en el dolor de mi cuerpo,
el dolor de vivir y sentir,
de vivir
y subsistir.