Oscura cordillera que demanda
el retorno del barro que apartaste.
Sucias manos desnudas esquivaste,
desecho visceral que se desbanda.
Y parpadeaste, clic
Negro pozo que espera ser colmado,
íntimo ardor que en la mañana insiste,
gemido desbocado que sentiste
y el camino ya ha sido devorado.
Y parpadeaste, clic
Cortina cenicienta que enmascara
pies sin cuero, una arcada ya ofreciste,
bilis ancestral que al tiempo se resiste,
y el rugido de ratas te dispara.
Y parpadeaste, clic
Circo de tierra al fin se desintegra,
lento telón que raudo clausuraste.
Crudas placas tiznadas sepultaste
en el arcón recóndito que sangra.
Y lo cerraste,
¡TAC!