Quizás tengas razón, la noche se apresura a romper cada idea que toda una vida tuve, si “toda una vida” fuera diez parpadeoicos años. He subido montañas, remado por los valles del odio sin derramar ni meter ni una gota a la balsa. He escupido oro a la tierra esperando una flor dorada, he mirado al cielo esperando que me mirara de vuelta. Quizás tengas razón, la noche se apresura a construir cada idea que nunca he vivido, un mañana que todavía no tiene agua, una ciudad en medio del fondo cósmico, entre un agujero negro y una estrella.
La noche me esculpe lo que no quiero admitir, una soledad que irradia adicción, una adicción que me hace meterme el pie, una y otra vez, izquierdo y derecho. Un pie que siempre culpa a la mano, y una mano que, ¡Oh dios!, que tan usada ya fue.
Esa noche la audiencia tuvo un espectáculo más. Jared metido en una familia que no es la suya, como Dewey. Si pudiera cambiar alguna cosa… si pudiera ver a través de mi película, analizarla y determinar qué componentes hay en el interior de mi mente, qué hábitos llevan y son y han. ¡No se pierdan el nuevo y mejorado cine, contamos con nueva audiencia y para ustedes ya no habrá amor ni sexo desenfrenado, ahora solo se deleitarán con un hombre enfrascado en un plástico pero que en el fondo del microondas se está preparando un, un…
pedazo de taco oloroso y helado.