Tengo la edad de aquellos que decido,
el cuerpo de quien no ha de andar
la voluntad de quien aun no ha nacido,
y un alma que puede volar.
Desafío con garra a las tormentas,
no importa nada, no hay pudor
les inicio juicio a todas las afrentas,
adormezco al despertador.
Sufro del llamado mal de amores,
por amar sin mirar cuanto,
amo las aves, al viento, las flores.
y lo mío es puro canto.
Mis compañeros son aquellos trinos
las mariposas y ranas
una fuente, los peces, los caminos
y las auroras lejanas,
Disfruto cada momento primero
y si me apuran canto ¡pri!
si por caminar no llevo dinero,
no les atañe si dormí.
Tan pronto como don Tata me lleve
deseo que suenen campanas
avisando por fin que ya me eleve
chau quien construía nanas.