Ale Aguilar Moreno

Amor de poetisa

Ella lo amaba con locura.

Él deseaba estar a su lado;

una decisión no escrita

los llevó a nunca tomarse de la mano

por el bien de su amado.

 

Una poción que es fuente de vida,

un hechizo casi milagro,

no podían beber de la lujuria,

sus cuerpos jamás profanados.

Nunca hablarían sin palabras,

todo sería sagrado,

prohibido para ellos

era un destino condenado.

 

Prometieron la castidad,

la tibieza y el celibato.

Nunca se destruirían

en ese onírico pacto,

sus caricias serían estrofas,

canciones, poemas, versos

y sonetos de los amados.

 

Ella creaba poesia

sus versos, bendiciones

que a veces maldecian.

Ella era una libre ilusión,

él tan estoico, siempre en calma.

Ambos sucumbieron a la pasión,

vieron arder una llama.

Su toque le daría la muerte a él,

pero no bastó para alejarla de sus labios.

Lo bendijo con un beso,

pero cayó muerta en sus brazos.

Ella era la Muerte,

él un emperador romano.