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Jazz para una mujer pulcra

Jazz para una mujer pulcra

 

Te miro
como se escucha el jazz:

sin prisa,

dejando que cada silencio
también diga algo.

Tienes esa elegancia
que no necesita anunciarse.

Como una nota precisa
cayendo exacta
en mitad de la noche.

Tu pulcritud
no es solo la forma
en que habitas el espejo.

Es la manera
en que sostienes el mundo
sin desordenarte.

La delicadeza
con que callas.

La firmeza
con que miras.

La armonía
con que atraviesas el ruido
sin volverte ruido.

Y yo te pienso
como se piensa una melodía
que uno quisiera volver a escuchar
sin gastarla nunca.

Hay pasión en ti,

pero no escándalo.

Hay fuego,

pero contenido como un saxofón
respirando bajo la luz tenue
de un bar vacío.

Tu presencia
no invade.

Permanece.

Como el jazz.

Como el perfume
que se queda suspendido
después de que alguien se ha ido.

Te admiro por eso.

Por la limpieza de tu alma.

Por tu belleza sin exceso.

Por esa forma tuya
de parecer calma
y esconder universo.

Si el amor tuviera sonido,

yo lo imaginaría así:

con tu paso entrando en la noche,

con tu mirada marcando el compás,

y mi pecho,

siguiéndote

como una canción
que por fin
encontró su ritmo.

 

 

- El bohemio puro.