Hace ya un largo tiempo que te falto,
bello rincón de bosque y cordillera,
canción de arroyo, verde cabellera
sostenida por el sauce allá en lo alto.
Muchos años sin ecos musicales
de los trinos que brotan de tu sombra,
sin la apacible brisa que la nombra,
umbría de misterios vegetales.
Extraño desde tu pequeña rosa,
al espejo azulado de tu lago,
los caminos de aquel aroma vago
suave efluvio de la nación frondosa.
Hace un millar de días que no piso
el altar de coihues, ñires o alerces
ni el sendero florido donde tuerces
el vozarrón agreste del hechizo.
Amado suelo, palpitará un día
la vena de mi corazón dormido
junto a la sangre del huemul herido
y a los ritos de antigua cofradía.
Derechos reservados por Ruben Maldonado.