Estoy atrapado en la oscuridad de tu indiferencia,
como la bestia atrapa a su presa en medio de la selva.
Una mancha en la pared que no se quita con nada, ni con ácido ni agua.
Una carta de un condenado escrita para su hijo que no había nacido.
Esto es enfermizo, arrastrarme al piso como un mendigo,
vivir con este castigo sin perdón y esperando el olvido.
Nada tiene sentido, el sendero es largo y frío,
sufrimiento infinito que carcome mi piel, mis huesos, mis sentidos.
¿Dónde está la oportunidad que necesito? Ya no quiero seguir estando vivo.