Me gustas por tu cabello
que siempre quiero despeinar,
Por tus manos que dan ganas
de sujetar bien fuerte
Y por ése carácter de niño
que me desarma entera.
Me encanta cómo te ríes sin filtros
como si el mundo fuera un juego.
Me vuelve loca que a veces seas
Todo ternura y romanticismo,
de los que regalan versos a medianoche...
y otras veces te pongas dramático
como si el mundo se acabara en el
Último café. Y aún así
Te amo en tus dos versiones.
Se que tú eres el de los versos bonitos. Yo no tengo tu pluma ni podría competir con tu poesía...
Pero tengo algo que tú me provocas:
Ganas de ser verso.
De ser la línea torpe que igual
Te hace sonreír cuando lo lees.
Me gustas tú: entero, tierno,
romántico, dramático y poeta.
¿ Me dejas ser la musa
que no sabe rimar
pero sí
Sentir y esperar?