Nuestra alma es una dúctil ánfora
esperando ser alimentada de vida,
por humanos diligentes y valientes
que amasarán experiencias
de sangre y pañales de tierra.
Ánfora que está dispuesta
Noche, día y semanas…
A recibir néctar humano
de risas, llantos, placeres y dolores
en días, sin riendas en las manos.
Así será hoy y hasta la eternidad
si es que logramos bendita madurez…
Expansión multidimensional
floreciendo a pesar de limitancias,
en caminos sin pavimentar.
Soy tu alma, tu buena consciencia,
que nos asegura, si tú lo quieres,
viaje a las estrellas…
Angel Miguel