Alcides Chavarría🇳🇮

Los trabajadores de la cocina: Las manos del humo

Antes de que el sol encendiera los campos de toronja,
ya ustedes habían librado la batalla contra el fuego.
Los oigo todavía: el chocar de los calderos gigantes,
el vapor que subía como un incienso humilde y necesario,
y ese olor a arroz y a esfuerzo que llenaba el comedor de la beca.

 


Ustedes, que sudaban frente al fogón infinito,
me servían la ración con un gesto que no era de oficio, sino de entrega.
Sabían que en ese plato iba nuestra fuerza para el aula y el campo.

 


Nunca fueron extraños; eran los tíos de la gran familia,
los que vigilaban que el hambre no nos robara el sueño.

 


Gracias por el extra en la bandeja cuando la noche era larga,
por la sonrisa cansada tras el mostrador de acero,
y por recordarnos, en cada bocado de aquel tiempo,
que la patria se construye también con el fuego de una hornalla
y la generosidad de quien alimenta a un hijo que no es suyo.