Amansui

Acto II: El verdadero rostro

Diosa mía,
escucho cómo me llama,
su susurro noble y santo,
acaricia el dolor de mi alma,
me invita a no darse ese salto.

Diosa más humana más que divina,
todo mi linaje siguió tu camino,
el fin de nuestra existencia iluminas
y nos adoptas sin importar tu ánimo.

Supay, Tánatos, Parca, destino...
es todo lo que mis semejantes anhelan.
Que las tres hermanas corten su hilo,
la paz de tus brazos es la que esperan.

Amaste mis amores,
a ti pertenecen mis ídolos,
a ti muchos hicieron cantares,
yo solo te tengo mis delirios.

Llévame hacia tu reino,
invítame mañana a tu hogar,
ya no quiero ser más un peregrino
de esta tierra que solo sé odiar.