De amores muy sensuales y traviesos
bordamos paraísos de ilusiones;
haciendo palpitar los corazones
pletóricos de plácidos excesos.
Borrachos de pasión vivimos presos
en cárceles celestes de emociones;
cautivos de lascivas tentaciones
que guardan del delirio dulces besos.
Los bardos que al amor febril cantamos
pintamos su belleza en poesía;
y todo su fulgor lo dibujamos
cubierto de romántica armonía;
que nace de los sueños que soñamos
en horas de radiante fantasía.
Autor: Aníbal Rodríguez.