Hay un brillo en este mundo, un espejismo sutil,
un oasis de reflejos, de magia casi infantil.
Bebo el agua de sus fuentes, siento el viento suspirar,
pero sé que si despierto, todo se va a evaporar.
Es un sueño tan profundo, tan exacto en su diseño,
que olvidamos que dormimos, prisioneros del ensueño.
La tristeza y la alegría, la promesa y el dolor,
son actores de un teatro que se rinde al resplandor.
Como un lago en el desierto que se aleja al caminar,
es la magia de los días, imposible de atrapar.
Un engaño luminoso, un hechizo de cristal,
una hermosa fantasía que no tiene cuerpo real.
Sin embargo me sumerjo en su frágil gravedad,
abrazando la quimera y su dulce falsedad.
Porque aunque esto sea un sueño, pura bruma y vanidad,
esta vida es tan bonita que parece de verdad.