Certezas en oferta
—Deme un kilo de silencio —le pedí al tendero en la esquina.
—Solo viene enlatado —me respondió sin mirarme— y caducó el martes pasado.
Me llevé una caja de certezas en oferta.
Al abrirlas en casa,
todas traían adentro la dirección de otra persona.
Y yo salí a la calle
a comprobar si mis zapatos todavía sabían caminar.
Autor
© Nelly Cevallos-Liora
27 de octubre al año 2026