Pedro Olvera

Múdate

Múdate,
no estás a salvo en este cuerpo.
Siempre quisiste ser árbol:
no por trepar para ganar altura,
sino por el alto verde
o porque el árbol se seca sin notarlo
o porque caer en la tormenta
tiene la dignidad del agua y del viento
o porque los líquenes lo invaden
y nunca se sabe viejo,
pero nunca porque elija colgarse
de una de sus ramas
porque el otoño le pesa.

Un árbol es un árbol dos veces,
y una de ellas es contraría al cielo.
Ese temblor que te penetra,
ese rumor que asciende de la tierra,
es el pulso que te sacudirá
hasta desprenderte de ti
por más que abraces tus huesos.
Elije el árbol que no elegirías
ahora que te disfrazas de piedra,
ahora que te resultas evidente,
ahora que te das cuenta de ti mismo.
¡Múdate si sueñas incendios y raíces!
Estás por encontrarte.