Quiso escapar
saltando de su oreja.
Los feriados y los demonios
se marcan con rojo.
Nieva sobre el vidrio
cuando los ángeles
juegan al distraído.
Una plegaria con migraña
raya una tarjeta
Un esqueleto
replegado en las rodillas
anochece en un rincón.
La conciencia niega la carne,
un tercer ojo.
Cada cual
con su propio feriado.
Las pupilas se repliegan,
el diablo no tiene IP.