La política económica que rige hoy en cada vez más amplias partes del mundo está controlada, sin duda alguna, por el poder económico, por el Capitalismo como ideología y que representa el fascismo imperante que sufrimos, guste o no es así.
El resultado de la Segunda Vuelta en las elecciones en Brasil ha dicho, en las urnas y con claridad, que Lula ganó las elecciones, y como no podía ser de otra manera el opositor, Bolsonaro, hijo de un delincuente encarcelado por la misma Justicia de su país, se ha apresurado de inmediato a declararlas ilegales por la sencilla razón de que no la ha ganado él, sencillo. El Gobierno de EEUU y su cabeza representativa, el orangután Donald Trump, guarda silencio por el momento; es debido de que muy pronto en su país hay elecciones y no está en condiciones de hacer nada, menos aún con el problema que le está creando su cuñado Netanyahu en Israel. Por arriba de estos hechos hay un detalle que no se nos debería escapar a nadie medianamente bien informado: Todos los mercados bursátiles brasileños han abierto hoy a la baja, muy por la baja, hasta el punto de que ha sido la peor pérdida en casi treinta años y todo por la victoria de Lula en las urnas: la victoria de la única Izquierda en esa América colonial junto con México: ¿Cómo hubiera sido la reacción de las Bolsas en Brasil de haber ganado el ultraderechista Bolsonaro? ¿Qué relación hay entre ganar o no la ultraderecha con el mundo del sistema económico que impera hoy en el Planeta?