Edmundo Onofre
ASUETO FURTIVO
Reina lírica, poesía:
-¿Quieres ir a una aventura?
Vamos juntos a pasear,
espero no sea una locura...
Esa fue aquella invitación
que me bañaría de ternura
y esa es la razón de contarles
esta infidencia con mesura:
En época estival me arranqué.
Hui con mi mejor compañía: la poesía.
Nos fuimos de breves vacaciones
a rincones de sensacional geografía.
No quería saber de trabajo, de amigos
ni familia.
Preferí estar sólo con ella para disfrutarla,
sentirla cerca con mi intimidad y poder así,
comunicarme plenamente con ella.
Me habló con versos dulces
en los momentos de agrado
y también lo hizo con palabras duras en instantes.
Fue auténtica.
Mi cuerpo se bronceo
con las más increíbles metáforas
jamás escuchadas.
Mis ojos vieron
las más hermosas caligrafías doradas
de los versos nunca sentidos.
Muchas veces me susurró al oído
como entregándose en una exquisita melodía.
¡Qué bello se percibía todo
lo que veía junto a mí!;
era un aura de colores
que ni las más perfectas palabras podrían,
con propiedad, describirlo todo …
Usando un lenguaje aproximado
podría decir que se veían …
los árboles azul piedra, el mar violeta,
el aire anaranjado, el agua verde turquesa
y el cielo degradado de suaves tonalidades morados…
ni hablar de la fauna,
toda una fantasía: aves de plumajes rosadas,
ciervos de azul aterciopelados,
zorros vestidos de peluche calipso nacarado
y otros mamíferos con pieles
en bermellón dorados...
Muchas veces no fueron necesario las palabras,
sólo bastó utilizar mejor los otros sentidos...
Regresamos a medianoche
ninguna persona nos vio
sólo la luna iluminada
desde bien alto nos miró.
Para hacernos sentir tranquilos
nos hizo un ojo y se sonrió
jurando guardar el secreto,
al menos en mi alma se oyó.