El cronista sin puerto

Mi soledad.

Mi soledad va conmigo,
no sé si viene o se marcha;
a veces duerme en mi pecho,
a veces llama a mi casa.

Me dice: «Ya te conozco,
recuerdo aquella distancia,
las promesas que hiciste
y el miedo que te esperaba».

Yo le respondo: «He vuelto,
pero no soy el de antes;
todavía tengo heridas,
todavía quiero arriesgarme».

—¿Y si repites tus pasos?
—¿Y si me vuelvo a perder?
—¿Y si terminas llorando?
—¿Y si esta vez logro vivir?

Que no me cierren los caminos,
que no me apaguen las ganas;
no soy un hombre sin miedo,
soy un niño que no se cansa.

Un niño que busca la lluvia,
que quiere estrenar mañanas,
que salió a buscar el mundo
sin saber qué le esperaba.

Y si mañana me quiebro,
si vuelve el dolor de antes,
que nadie diga que he huido:
solo fui a buscarme.