Ven que te quiero ver
como el agua de ayer
durmiendo en el vergel,
soñando con un clavel.
No caerá en la laguna
una noche escarlata,
ni habrá fortuna alguna
que compre mi barca chata.
La lluvia trae tu aroma
y el río canta tu nombre,
mientras la aurora asoma
llena de espigas y lumbre.
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