VickyLey

Me arrebataste el alma

 

 

Cuando me diste aquel beso,
guardé en las manos
nuestro amor como papel
que el tiempo consumía.

Y sentí que me arrancabas
un pedazo de vida.

Fue un beso largo…
y con un suspiro ahogado
me arrebataste el alma.

Como si con hierro
candente impregnaras
tu estampa, y tu aliento
calara mis venas:
un fuego que no destruye,
pero te permea.

Escuché un quejido,
unas lágrimas mojadas
en tu cara.
Te quise consolar,
¿pero cómo hacerlo
si yo también estaba anonadada?

No siempre el amor será
un cuento de hadas.

Estoy segura de que la historia
había jugado su juego:
«Soy sorpresa inesperada»,
me dijo burlona en su mirada.

Y llegó una furia cruenta,
nos cortó la garganta;
nos quedamos sin sombra.

Se han fugado las horas…
Y esa convicción
nos resultó desgarradora.