Esa invisible presencia
que vive en mi corazón,
es una interna pasión
por tu celestial esencia;
hoy que sufro por tu ausencia,
es inmensa la obsesión,
una interna sinrazón
que da aliento a mi existencia;
es vivir en larga espera
que jamás halla final
sino una larga esperanza;
una imposible quimera,
inalcanzable ideal:
prisionero en lontananza...