Nelly Cevallos - Liora

La que volvió

 

La que volvió

 

La que volvió

dejó la mochila

junto a la puerta.

No la abrió.

Durante tres días

nadie preguntó

qué traía dentro.

La casa aprendió

a rodearla.

 

Por la noche,

la que volvió

se acostaba temprano.

La otra

permanecía sentada

en el borde de la cama,

con las botas puestas,

mirando la ventana

como si al otro lado

alguien diera órdenes.

 

A veces

la que volvió

se lavaba las manos

hasta hacerlas sangrar.

La otra no decía nada.

Solo acercaba

el agua a la boca

y bebía.

 

En la mesa,

su hermana preguntó:

—¿Te reconocieron

cuando llegaste?

La que volvió

levantó la cabeza.

La otra

se quedó anclada

al mantel,

mirando el plato.

 

Al séptimo día

abrieron la mochila.

Había una camisa,

dos cargadores,

una fotografía doblada

y tierra en los bolsillos.

La madre tomó la camisa.

La que volvió

retrocedió.

La otra

se la puso.

Le quedaba grande.

 

Desde entonces,

cada mañana,

la que volvió sale de casa.

La otra

se queda dentro

con la camisa puesta.

Y cuando alguien

la llama por su nombre,

las dos levantan la cabeza,

solo una

contesta.

 

Autor

© Nelly Cevallos-Liora

26 de octubre al año 2026