Sebastian Treviño

Mi condena

Maldito el dia en que decidí no dejar que mi adoracion por ti se desbordara, motivando así mi deseo más profundo de amarte en cuerpo y alma.

Que el remordimiento de no besar esos labios me castigue toda mi vida, que el yugo de la culpa caiga sobre mí, desgarrando mi espalda por no haber avivado mas mi amor por ti.

Dichoso el escarmiento que la vida me tiene preparado por permitir ser presa de la angustia.