Kenneth Emilio Vargas Ovalle

No estás.

Cuando sales a caminar

y una luna te dice

que llegó la hora de despedirte

de quien amaste.

 

¿Quién llorará?

Tal vez tú o tal vez yo.

Será un vaivén de lágrimas

que cobrarán los deseos futuros.

 

No sobrevivirán las estrellas sembradas

en este cenicero

lleno de caricias y duendes.