Cuando sales a caminar
y una luna te dice
que llegó la hora de despedirte
de quien amaste.
¿Quién llorará?
Tal vez tú o tal vez yo.
Será un vaivén de lágrimas
que cobrarán los deseos futuros.
No sobrevivirán las estrellas sembradas
en este cenicero
lleno de caricias y duendes.