Hoy de vez en cuando,
Me odio.
En sencillas palabras,
Sin buscar ser excéntrico,
O rebuscado.
Yo sencillamente me odio.
Me odió por haber fracasado,
Porque la noche aquella,
Que yo debía buscar,
Cada palabra,
Para salvarnos,
De manera precisa...
No lo logré.
Porque siendo justos,
Nunca me exigió tu amor,
Buscar esas cosas,
Esas pesadas palabras.
Porque mujer,
Cuando nos quisimos,
Nos entendimos más de una vez,
Con la voz de nuestros ojos,
Con la mirada;
Complicial de los amantes,
Antiquísima de los esposos,
Y sincera, de ese amor,
Juvenil.
Que hibernó tantos años,
Que hibernó tantas primaveras,
Que una noche de enero,
Decidió,
Sin previo aviso...
Correr todos los riesgos,
Afrontar todas las dudas,
Y enterrar...
Enterrar todas las adversidades.
-Ay mujer-
Pero como en la vida,
Así nuestro amor,
No fue eterno.
He fracasado.
Pues llegó,
La noche aquella,
En qué me faltó tiempo,
Pericia,
Inteligencia incluso.
Yo debí buscar,
Cada una de las palabras,
Necesarias,
Para sin tomarte con mis manos,
Lograr retenerte...
Con todas mis ganas,
Con todas mis fuerzas.
Más henos aquí,
Yo escribiéndote
Y tú,
Tu viviendonos.
Yo escribiendote,
Desde la nostalgia,
A nuestro pasado.
Y tú viviendonos,
Desde la resilenciecia,
A nuestro futuro.
No te miento corazón,
Cuando digo que me alegro.
Saber que de los dos
Yo soy el que se quedó con todo,
Con toda esta pesadez
Que se encarga de sacarnos llanto
Cuando nadie nos ve.
Espero pues
Te hayas quedado con las canciones,
Los lugares donde comimos,
Y los sueños...
Que yo no te ayudé a cumplir,
Más se bien, qué a día de hoy...
Ya se están realizando.
Me odio,
Me odio a mí mismo,
Por, como siempre
Haber fracasado.
Y por haber sido mi amor,
Tan poco,
Tan pequeño,
Para darte,
Algo más.
Algo así como
Toda la felicidad...
Para darte tanto amor,
Que pensarás que no necesitarás más.
Que así como yo contigo
Supieras que era aquí
Que, encontraste lo que buscabas
Que así como yo
Por primera vez
Nos habían elegido.
-no-
Nos habíamos elegido.