No quiero que me salves,
ya me salvé sola demasiadas veces y no funcionó.
Quiero que me veas,
no como la buena,
no como la santa,
sino como Justine,
la que se queda
cuando todos se van.
Anhelo que me ames
sin tenerme lástima,
que me valores
no por lo que aguanto,
sino por lo que soy
cuando no estoy
aguantando nada.
Quiero que me respetes
como se respeta una casa,
no entrando a gritos,
tocando la puerta.
No te pido mucho.
Te pido todo lo que
nadie me ha dado:
que te quedes,
que me escuches,
que digas mi nombre
como si fuera un nombre
y no una historia triste.
Si me amas,
no me hagas virtud.
Hazme tu esposa.