Ser de subrepticia avaricia, acaricia la liviandad del caminar despreocupado, en sus pasos rezongan ápices de sueños, resuenan vibrantes los quizás que jamás llegaron, respetan su silencio los duelos no embarcados, reparan en sus párpados el pesar del mañana, hostigan sus hombros el paso del tiempo le recuerda que de carne está hecho, solo en la incompletud del lenguaje baila aún su fuego, sirven de consuelo las palabras que su mente pergeña, respira melancolía, podría haber sido todo y aún así encontrar falta, idiosincrasia humana renegada de la plenitud. No esperen de sus acciones una búsquedad eterna, más bien de sus reflexionen tomen lo necesario y consigo recreen, de una manera irrespetuosa, un final digno que escape del absurdo.