Me conmueve
la vida en las esquinas.
Lo que destruye el cuerpo,
lo feroz, lo irrepetible,
lo que se queda en el párpado,
la transgresión absurda
y la memoria en que se asoma
alguna infinita quimera.
Me perturba lo injusto
y, aun así, debo soportarlo
y cerrar los ojos
para seguir viviendo
y habitando las
esquinas.
L.G.