Mi hijo toca a Silvio todas las noches,
Yo sé que lo tiene en su habitación
Como yo lo tuve en la mía
Cuando nos comunicábamos por radio
Y creía más en la utopía que en el hombre.
Los jóvenes ya no tocan a Silvio,
Pero yo tengo un hijo que insiste,
Y sé, que a fin de cuentas,
Todo ha valido la pena.
He ganado la partida.