Hoy soñé con otro pelo,
otras manos, dulce hablar;
otros brazos, otro pecho,
otro amor,
otro amar;
desperté casi al instante
con la piel en tu memoria,
recordando con dureza
nuestro ayer,
nuestra historia.
Con cariño regresaba
el hogar apalizado,
candela que sienta bien,
quema penas,
llena el lado
por donde presto camina
el frío que a ratos finjo,
ya con frío de verdad,
ya con ganas.
Ya ni finjo.
Tú y yo también, distinto,
cuando en juegos inocentes
reclamamos atención...
tan bonito
recordarlo...
Como triste no vivirlo.