Soleado era aquel día,
Cual límpido blanco velo,
Y en aquel calmado cielo,
Divise una mancha negra,
Sombra como de bisagra,
Reflejaba sobre el suelo,
Tenazmente de su vuelo,
Me infundió basta alegría.
Posado sobre este suelo,
Que es mi bellísima patria,
Bajo un pacifico cielo.
Alcé la mirada al cielo,
Temblaba en pleno verano,
Aun así, extendí la mano,
Dije que sagrado emblema,
Me toca en este poema,
Decir como un veterano,
Que gustoso estoy hermano,
De escribir en mi desvelo.
Veré su imagen gloriosa,
Sobre el patriótico escudo,
De mi nación armoniosa.