Sierdi

PASA DE LARGO

 

Al tiempo le entregué; mi juventud.

Y Él, es; esquiva estela sin sombra.

No me da la hora. No me mira.

Ni posa, su esfera en mi mesa.

 

Hoy dispondré, un rincón tranquilo.

Le colocaré; inmarcesibles flores

Le serviré; un café doble, caliente.

Y pondré un reloj sin cuerda;

Y para que me mire...

Cerraré la puerta.