marcada en el papel como un trazo sutil,
el alma va tejiendo los días de su historia
buscando aquel refugio de un tiempo más feliz.
Dejamos atrás puertos de un dolor callado,
cruzando un ancho mar con rumbo hacia el olvido,
mas queda la familia como un lazo sagrado
que amarra firmemente todo lo compartido.
Aquel abrazo antiguo que desafía al viento
hoy borra la distancia que hería la mirada;
no hace falta un papel ni firmar juramento
cuando la fe primera se mantiene guardada.
Mas hoy el alma cede y refleja a la vista
las hondas añoranzas de un hermoso pasado,
reviven tradiciones de un noble cronista
con todos sus relatos y memorias de legado.
La unión que fue destello de una luz en la vía
transforma su equipaje con serena templanza;
donde hubo desunión y una sombra sombría,
hoy la amistad florece como fiel esperanza.
Autor: Pedro Antonio Bolívar Loncarich