El verso se hizo carne
para ser el alimento
de aquel que en su pensamiento
en un poeta se encarne.
Es la inspiración del arte
un suspiro que palpita,
la llama que en él habita
y con el mundo comparte.
Ese fuego que penetra
en la celda del olvido,
vuelve el verbo florecido
en la sangre de la letra.
La tinta sobre el papel
es verdad que el alma guarda,
una pasión que no tarda
en erizarnos la piel.
Queda entonces encendido
todo el fuego de la idea,
para que el poeta sea
el milagro merecido.
Classman